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09/07/2008 - LA SONRISA QUE GOBIERNA SU DESTINO
Regio 7

Núria Martínez se siente, a un mes exactamente de debutar en los Juegos, una persona afortunada. Tiene claro que nada se puede comparar con la cita olímpica, y por eso su optimismo es aun mas notorio. El podio? Son  palabras mayores, pero, ¿por que no?

La ligereza con la que se cogen determinadas sentencias hace que pierdan gravedad. Sí, puede ser que haya trenes que solo pasan una vez en la vida. Pero esperarse en la estación sin saber cuando pasará ni cuando será el nuestro acaba siendo una fuente de desesperación. Es mejor llegar a la hora y el día, siendo maquinista de tu propio destino.

Nuria Martínez Prat tiene 24 años y siempre ha llegado con la reserva hecha. Ha jugado y ha ganado en Barcelona, Salamanca y en Moscú, y tiene las maletas a punto para irse a Schio, Italia. Pero antes, tiene una cita con sus segundas Olimpiadas. Y entre una cosa y otra, tres europeos con dos bronces y una plata. “Poca gente consigue o hace todo lo que desea, y yo realmente estoy haciendo lo que me gusta”.

Un abuelo entrenador, una gemela ex jugadora y una madre jugadora. Solo su padre, portero de Balonmano del Barça, es la nota discordante de la genealogía. Para Nuria era imposible ser infiel al baloncesto “Todo y habiendo tentativas, pero lo llevaba dentro”. Un determinismo en la infancia que, inconscientemente o no, fue la protagonista de su carrera.

En el UB su calidad se impuso y a los dieciséis años ya estaba en el primer equipo. “Iba a los entrenamientos nerviosa, porque jugaba con las que eran mis ídolos. Siempre tienes ilusión por entrenarte, pero aquello era una ilusión especial”.

Quedarse en Barcelona, en casa y con la familia, hubiera estado, una vez más, lo más natural, incluso lo más sencillo.

Pero la curiosidad por enfrentarse cara a cara con la novedad se le revelaba.  “En el Barça estaba muy cómoda: estaba en casa y jugaba en el primer equipo. Y en Salamanca también me sentí como en casa, pero siempre te queda la inquietud de ver que hay fuera y de asumir mucha mas responsabilidad. Irme a Rusia era un paso de madurez” Y eso que la ciudad de Castilla y León, mas allá de los títulos, copas y ligas, fue una experiencia muy positiva. “Tenía ganas de demostrar, de hacer cosas importantes, queria ser independiente. I el público, 3000 personas en cada partido, era impresionante. Es donde mas he vivido la consideración al basket femenino, en cuanto a la prensa, a la afición y en implicación de club” Otra vez la curiosidad topó en ella: Moscú y el Dinamo de Moscú.

Tenía ofertas de Francia y de Italia, pero fue a Rusia “No sé exactamente por qué fui a Moscú, pero tenía muchas ganas de descubrirla y de jugar en la Liga mas fuerte” “Todo era nuevo, y a parte del basket, difícil. Son gente muy fría y cuesta comunicarse porqué el inglés no lo tocan mucho. Te acercas al ruso porqué sí, para poder moverte. El idioma no ha sido un problema aunque no me ha permitido hacer todo lo que me hubiera gustado. Pero si realmente quieres, encuentras la manera de hacerte entender”

Un título europeo, entrenamientos diarios de mañana y tarde, viajes infinitos como la geografía del país, “con distancias enormes e infraestructuras muy precarias”, “En Moscú, para ir al pabellón, al aeropuerto,... a veces tardábamos tres o cuatro horas” Lo explicaba con una sonrisa sincera, satisfecha, con una franqueza que no se puede disimular. “Tengo las ideas claras y dudo solo lo necesario. No me arrepiento de nada. Me he equivocado, pero no han sido errores transcendentales”

La seducción de los Juegos

“La unión de todos los deportes en un mismo recinto, en una misma ciudad; la inauguración, la clausura, la villa olímpica, todo. El agrupamiento y la movilización de tantos deportistas por un solo evento tiene un componente mágico” reflexiona la base.

Del torneo de Atenas, acabaron sextas, el mejor record es la clasificación, conseguida con el tercer puesto en el europeo del 2003, cuando el seleccionador dio el partido a Nuria con 71-56 en contra, a 10 minutos del final. La catalana respondió con 14 puntos y la victoria (81-87). “Es una de las cosas más importantes que me han pasado, por como llegó y por lo que significaba: Bronce y la primera clasificación deportiva para los Juegos. El técnico sabía como era yo y confiaba que podía hacerlo” Ahora, con mucha más experiencia “más madurez y conocimiento del juego en ámbito Mundial, de la competición” el planteamiento es ambicioso a pesar del estado de los grandes campeonatos, liderados por Estados Unidos, Australia y Rusia. “El objetivo es acabar segundas o terceras de grupo y después ir día a día. Si toca contra Australia? Mala suerte. Si toca Rusia? Se tendrá que ver. Ya las hemos ganado. Creo que podemos hacer cosas muy buenas” Lo sentencia con una felicidad descomunal. Porqué cree en sus compañeras, en el grupo y en ella misma. Siempre lo ha hecho y siempre lo ha sentido así.


Traducido por bskt.com.es

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