Una aragonesa de elite.

El baloncesto a llenado la vida de Pilar Valero. Una joven de 28 años, ya ha vivido seis fuera de su ciudad natal, Zaragoza, en busca de equipos de División de Honor en los que ofrecer su juego de escolta. Añora su tierra, a la que vuelve siempre que puede.

Se empeñó en ser de primera y lo consiguió. Zaragoza se quedó viuda de equipos de Baloncesto y otros deportes en División de Honor, pero no de deportistas de primera. Pilar Valero, exjugadora del Cajalón, descansa ahora de una temporada en Vigo, en el Bosco Costa Simeón, equipo con el que ha escalado al segundo puesto de la Liga Española.
A pesar de estar muy apegada a su tierra, Pilar lleva seis años viviendo fuera de Zaragoza. Esa experiencia realmente le ha enseñado mucho. “Al principio limpiaba los cristales con Ocedar y no sabía ni hacerme la cama. Ahora soy toda una maruja, al menos eso dice mi madre” explica la jugadora. Antes de marcharse, el Principe Felipe era su segunda casa, donde entrenaba con el Cajalón. Pero llegó un momento en el que Pilar tenía que tomar una decisión al ver que a las de casa no se les trataba tan bien como a las de fuera en cuanto a los fichajes. “Acepté la propuesta de otro equipo que me ofrecía mejores condiciones. Era el Dorna Godella” Tras cuatro temporadas en Valencia, pasó por Madrid para jugar un año a las órdenes de Díaz Miguel en el Pool Getafe. La siguiente temporada, ha sido la última, en Vigo.

En lo más alto

Su historia no es habitual. El balón no se convirtió en su amigo desde pequeña. Simplemente se tomaba el baloncesto como un juego más. Con su cara llena de pecas y su piel tostada por unos días de sol en la playa, Pilar recuerda como una amiga le animó a presentarse a las pruebas para el equipo del colegio Compañía de María. “Me acuerdo que había muchas chicas y seleccionaron a veintitantas y entre esas estaba yo” comenta Pilar. Sin pensarlo ni ser consciente de lo que significaba, su carrera deportiva tomó un rumbo ascendente e imparable que la clasifica hoy como una de las pocas aragonesa que juegan en la División de Honor del baloncesto femenino.
“Me fui metiendo poco a poco hasta que me di cuenta que estaba de lleno en el baloncesto y quería seguir con esto”, explica Pilar Valero que tardó bastante tiempo en asimilar que ya jugaba con solo 18 años en un equipo de primera división, El Banco Zaragozano. El mayor sacrificio, fueron los estudios. “Al principio mis padres no se lo tomaron muy bien y lo entiendo, porque tal y compo están hoy las cosas, los estudios son fundamentales” dice la jugadora. Para los amigos también hay que rebuscar entre el escaso tiempo libre., aunque Pilar ha hecho su círculo en torno al baloncesto. “Al final lo que quedan son los amigos y yo he conocido gente increíble gracias a esto” añade la escolta. Pilar sabe que la vida del deportista es corta, que se agota enseguida, por eso se aferra a lo que no es tan efímero, al lado humano.
Pilar sonríe, se encuentra satisfecha con su trabajo, aunque no con la situación del baloncesto en su ciudad, Zaragoza. Reivindica apoyo institucional o privado, aunque también ha pensado otra alternativa para dar vigor al deporte de su vida. “Alguna jugadora deberíamos casarnos con el Principe Felipe”

Elena Gracia – El Periódico - 1998

 

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